









Plaza Mayor
Tramo 1
El ayuntamiento de Tiedra y la oficina de turismo te damos la bienvenida a Tiedra. A lo largo de esta visita audioguiada podrás conocer las claves de esta singular villa nacida en la Edad Media. Esperamos que disfrutes. Comenzamos.
Te encuentras en la Plaza Mayor, el espacio que durante siglos ha sido el centro de la vida urbana y lugar donde se ubicaba el mercado. Y es que Tiedra tuvo desde el siglo XI derecho de mercado, un privilegio de suma importancia, razón por la cual las viviendas tienen soportales, con la misión de proteger a los vecinos y comerciantes del sol y de la lluvia. Las fachadas de la plaza dan fe del mantenimiento de la arquitectura tradicional en Tiedra: piedra en la planta baja y entramado de madera cerrado con adobe en los pisos superiores rematado con airoso alero de madera.
¿Te habrás fijado en el gran edificio del ayuntamiento, verdad? No deja de sorprender su inusual arquitectura. En el solar que ocupa, se levantaba un antiguo hospital. Los hospitales, con una consideración algo diferente a la actual, eran centros asistenciales en un sentido amplio, en el que se practicaba una medicina muy limitada, y eran albergue de pobres, peregrinos y moribundos. En 1886 se construyó este singular edificio que puedes ver. Para su edificación el ayuntamiento de la villa hubo de recurrir a la venta de los bienes de propios así como a empréstitos concedidos por los vecinos más pudientes. El objetivo era que el nuevo edificio albergara todos los servicios públicos emanados de las nuevas leyes municipales: la educación, la sanidad, el juzgado, el archivo, la casa del alguacil o los calabozos.
La hilera de ventanales de la primera planta correspondía al salón de plenos, pero años más tarde se convirtió en casino y círculo de recreo donde se reunían los miembros más acomodados de la comunidad, en un ambiente elitista y cerrado.
Ahora fíjate en el reloj que corona la fachada. Para su construcción se pidió presupuesto al mismísimo relojero del Big Ben de Londres, aunque finalmente fueron los tiedranos emigrados a La Habana quienes donaron el reloj a su pueblo, instalado en 1879. Como última curiosidad en el zaguán del edificio, junto a la oficina de turismo, se puede ver un curioso y primitivo carro de bomberos adquirido en 1889.
¿Continuamos el viaje? Toma ahora la calle que sale a la izquierda del ayuntamiento y tuerce en la primera a la izquierda. Detente en el edificio que queda a tu derecha.